El día de la última navidad estuve en mi casa con mis cuatros perros y mis tres gatos, me dormí temprano porque estaba recuperándome de un contratiempo de salud, no fui, como cada año lo hago a la casa de mi mami.
El último día de 2011 la pasé mucho mejor; en la tarde de ese día trabajé revisando un escrito jurídico que se me requería con urgencia (a veces no falta quien a última hora se acuerda que el primer día hábil del año nuevo tiene la obligación de rendir como albacea su cuenta anual de administración), lo hice en un agradable comedero vegetariano; allí compré pastel de maíz, galletitas de almendra, panquecitos de frutas, postrecitos hindús, y dos botellas de jugo de uva (juro decir la verdad, porque efectivamente, fue jugo de uva, puro, sin elementos espirituosos). Regresé a mi casa, di de comer a mis animalitos, llamé por teléfono a mi amigo que me auxilia y le pedí que pasara al día siguiente a darles de comer nuevamente y sacarlos a pasear (únicamente a los perros). Tomé mi viejo vehículo (un "yonque" como le dicen en estados unidos a los vehículos de desecho y que de allá se traen nuestros paisanos braceros), me encaminé a Cuernavaca, pero antes me armé, además de los comestibles apuntados, con un rico sucedáneo de chorizo (de soya), pan negro tipo europeo, mayonesa y mostaza Dijón, para pasar el año nuevo en un refugio de animalitos, con mis amigos que lo manejan. Cenamos ricamente el panecito negro con su queso y sus untos de mostaza y mayonesa, también una de las más tradicionales comidas de navidad y de fin de año en México: "romeritos" (es un vegetal que se prepara con mole mexicano, nopalitos, papas pequeñas, redonditas, y guisado en aceite de oliva virgen extra, español, queda mejor), con tortillas de maíz.
Estuvo con nosotros una amiguita australiana, de Queesland, la cual se resintió un tanto del picor del mole de los romeritos, no obstante que se prepararon ex profeso para que no la agrediera el picante que da su peculiar personalidad al mole; obvio es decir que para los demás, todos mexicanos, ni siquiera sentíamos que el guisado estuviese “picoso”, solo una tenue sombra de picor . Luego los panecitos y los postrecitos; tomamos el juguito de uva y un rico ponche indígena, o sea de México, infaltable en fechas tan significativas (se pone al fuego una olla con agua, y se le agrega canela y varias frutas, que son, caña de azúcar, un poco de tamarindo, tejocotes, manzana, guayaba y ciruela pasa, si falta alguna de ellas no importa, no se rompe ninguna ortodoxia, excepto el tejocote que es indispensable).
Alguien sugirió que deberíamos decidir democráticamente qué música escuchar, y propuso que fuera la “Sonora Dinamita” de Colombia, muy, pero muy popular en México, y como prácticamente todos declinaban a favor de la “Dinamita” , eso dio motivo para comenzar a embromarnos, a los del bando “apático”, el fan de la “Dinamita”, quien, justo es reconocerlo, se fue “de rositas” con sus graciosas bromas; bueno, al fin no hubo música alguna porque la laptop de que disponíamos, y más concretamente You Tube, no quiso darnos conexión y, ni aparato de sonido ni discos había, por lo que, igualmente, desde minutos previos a las doce de la noche nos vimos privados de poder escuchar la canción “el año viejo” de Tony Camargo, pero, para continuar exultantes y para mantener viva la tradición, algunos tarareamos:
“Yo no olvido al año viejo
Porque me ha dejado cosas muy buenas
Ay yo no olvido al año viejo
Porque me ha dejado cosas muy buenas
!Mira!
Me dejó una chiva,
Una burra negra,
Una yegua blanca,
Y una buena suegra
Ay me dejo una chivita,
Una burra muy negrita,
Una yegua muy blanquita
Y una buena suegra..
Ayyy me dejó, me dejó, me dejó
Cosas buenas, cosas muy bonitas,
(que se repita, que se repita)
(ayayay, cómo gozo !anda¡)
Yo no olvido al año viejo
Porque me ha dejado cosas muy buenas
Yo no olvido
No, no, no, al año viejo
Porque me ha dejado cosas
Muy buenas (!anda¡)
Me dejó una chiva,
Una burra negra,
Una yegua blanca,
Y una buena suegra
Ayy me dejó una chiva,
Una burra muy negrita,
Una yegua muy blanquita
Y una buena suegra..
Ay, qué bueno pa´bailar
!Mira mulata¡ ay qué rico pa´cantar
(dímelo dímelo, )
Me dejo una chiva,
Una burra negra,
Una yegua blanca,
Y una buena suegra......
Ayy no, no, no,
Yo no olvido al año viejo que va
Yo no olvido al año viejo
Otra vez.…”
…..y al pasar del año viejo al nuevo, todos los ahí presentes nos dimos el abrazo.
Al día siguiente, o más bien, entrada la mañana del primero de enero, almorzamos huevos revueltos con el chorizo vegetariano, más ponchecito, y un rico pastel envinado estilo anglosajón, preñado de frutas, que nos trajo nuestra amiguita australiana, preparado por ella misma. Salí de regreso como a medio día para la ciudad de México, para hacerle su visita a mi mamita y a mi numerosa familia, y lo demás es pura historia, más, simple, igual o más que la que forma y ha formado la vida humana, en general.
Gracias.
.
"NO HAY BUENA ACCION QUE ESCAPE SIN CASTIGO" C. A.
"DESAPAREZCAN LOS LIBROS DE CONTABILIDAD Y RECONCILIESE TODA LA TIERRA". ENRIQUE HEINE.
"LA FALTA DE CONFIANZA EN LAS PROPIAS FUERZAS Y EL SERVILISMO SON LAS CORTAPISAS DE LA GRANDEZA". A. N. RADISCHEV
"LA FUERZA DEL PODER QUE POSEEN LOS MALVADOS RADICA EN QUE ESTÁN UNIDOS. CUANDO LOS BUENOS SE UNAN, TERMINARÁ TAN ANÓMALO ESTADO COSAS". L TOLSTOI
"DESAPAREZCAN LOS LIBROS DE CONTABILIDAD Y RECONCILIESE TODA LA TIERRA". ENRIQUE HEINE.
"LA FALTA DE CONFIANZA EN LAS PROPIAS FUERZAS Y EL SERVILISMO SON LAS CORTAPISAS DE LA GRANDEZA". A. N. RADISCHEV
"LA FUERZA DEL PODER QUE POSEEN LOS MALVADOS RADICA EN QUE ESTÁN UNIDOS. CUANDO LOS BUENOS SE UNAN, TERMINARÁ TAN ANÓMALO ESTADO COSAS". L TOLSTOI
Disculpen todo este espacio en blanco entre las frases anteriores y mi última entrada, estoy tratando de solucionarlo.
Por su comprensión, muchas gracias. esto
viernes, 13 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
APACHURRANTE PROMOCION TAUROMAQUICA DESDE INSTANCIAS PUBLICAS, EN MEXICO
Uno de los dos canales televisivos públicos de carácter cultural en México, Canal Once TV, años ha que trasmite semanalmente un programa en el que da cuenta del mundo taurino en un tono y en una ambientación de impúdica apología y promoción de las corridas de toros; el programa se llama “Toros y toreros”. Este Canal televisivo, por ley, se rige administrativa y políticamente bajo la jerarquía de una de las instituciones educativas más importantes de la República Mexicana, casi a la par de la Universidad Nacional Autónoma de México, nos referimos al Instituto Politécnico Nacional.
Por ser inaceptable que a un acto de tortura y barbarie, tal como lo son las corridas de toros, se le pueda calificar como arte y ni mucho menos como cultura, incluso entendida esta como un concepto antropológico descriptivo, resulta incongruente y muy contradictorio que un canal televisivo como Canal Once transmita y haga la defensa pública de las sangrientas corridas de toros, siendo que su objeto debería ser enteramente, y sin ninguna excepción, la difusión de la cultura.
Aparte del cuestionamiento ético de esas transmisiones, el rechazo a las mismas reviste un carácter marcadamente democrático puesto que a la gran mayoría de los mexicanos, aproximadamente el ochenta por ciento, nos repugna y rechazamos la llamada “fiesta brava” por ser un acto bárbaramente cruel en contra de animales indefensos, para placer y disfrute sádico de unos cuantos, generalmente ebrios (en la plaza de toros México el gran negocio hace tiempo que ya no está en lo que se paga por las entradas, sino en el ingente consumo de cerveza de la cervecera “Modelo”, durante las corridas.).
Una consulta muy, pero muy conservadora, de la encuestadora “Consulta Mitovsky“, se ha visto obligado a aceptar en México un rechazo mayoritario a ese espectáculo (ellos hablan de un sesenta por ciento), lo cual es seriamente aleccionador si tomamos en cuenta que el presidente de Mitovsky, Carlos Alasraky, mantiene fuertes vínculos de intereses con la televisora privada TV Azteca nefandamente taurina.
El pretendido argumento en el sentido de que “dejar de transmitir el programa Toros y Toreros sería una atentado a la libre expresión”, cae por su propio peso, ya que una minoría no debería imponer su criterio a una gran mayoría, y eso con mayor razón, si ese criterio reviste caracteres tan violentamente crispantes como lo son las corridas de toros en medio de una sociedad como la mexicana tan necesitada en estos momentos de valores éticos que abonen no en contra, sino a favor de una convivencia humana más armónica.
El antidemocratismo de la grosera imposición a los mexicanos del programa “Toros y Toreros” se agrava por el hecho de que su transmisión es ilegalmente grave, ya que la Ley Federal de Radio y Televisión mexicana es muy clara al establecer lo siguiente: (Si gustan, se pueden saltar la lectura de los artículos de la ley, porque aparte de la pesada aridez de la redacción jurídica, sé que su importancia únicamente está en ser útil el articulado como elemento de concienciación en una lucha agitativa concreta, y dado que estoy convencido que no habrá en México tribunal, de la instancia que sea, que resuelva a favor de la cancelación del indiciado programa, y que más bien, en determinado momento será la condena pública la que obligue a tomar esa decisión).
“ARTICULO 5o.- La radio y la televisión, tienen la función social de contribuir al ….. mejoramiento de las formas de convivencia humana. Al efecto, a través de sus transmisiones, procurarán:
II.- Evitar influencias nocivas o perturbadoras al desarrollo armónico de la niñez y la juventud;
ARTICULO 6o.- En relación con el artículo anterior, el Ejecutivo Federal por conducto de los ……… organismos públicos, promoverán la transmisión de programas de divulgación con fines de orientación social, cultural y cívica.
ARTICULO 63.- Quedan prohibidas todas las transmisiones …………. contrarias a las buenas costumbres, ya sea mediante expresiones maliciosas, palabras o imágenes procaces, frases y escenas de doble sentido, apología de la violencia (…)
ARTICULO 101.- Constituyen infracciones a la presente ley:
……….XIII.- La desobediencia a cualquiera de las prohibiciones que para la correcta programación prevee el artículo 63 de esta ley;”
El abuso y la arbitrariedad de Canal Once van todavía más allá si se toma en cuenta que siendo una televisora pública que se sostiene del erario público, es decir de lo que aportamos los mexicanos con el pago de nuestros impuestos, hace que nosotros seamos, finalmente, los que sostengamos económicamente la transmisión de “Toros y Toreros” que nos repugna y, como su presupuesto debería destinarlo a eventos realmente culturales, nos damos cuenta que también Once TV realiza un escandaloso e inmoral desvío de recursos al desviarse de la cultura para transitar por el pedestre sendero de la tauromaquia.
Por ser inaceptable que a un acto de tortura y barbarie, tal como lo son las corridas de toros, se le pueda calificar como arte y ni mucho menos como cultura, incluso entendida esta como un concepto antropológico descriptivo, resulta incongruente y muy contradictorio que un canal televisivo como Canal Once transmita y haga la defensa pública de las sangrientas corridas de toros, siendo que su objeto debería ser enteramente, y sin ninguna excepción, la difusión de la cultura.
Aparte del cuestionamiento ético de esas transmisiones, el rechazo a las mismas reviste un carácter marcadamente democrático puesto que a la gran mayoría de los mexicanos, aproximadamente el ochenta por ciento, nos repugna y rechazamos la llamada “fiesta brava” por ser un acto bárbaramente cruel en contra de animales indefensos, para placer y disfrute sádico de unos cuantos, generalmente ebrios (en la plaza de toros México el gran negocio hace tiempo que ya no está en lo que se paga por las entradas, sino en el ingente consumo de cerveza de la cervecera “Modelo”, durante las corridas.).
Una consulta muy, pero muy conservadora, de la encuestadora “Consulta Mitovsky“, se ha visto obligado a aceptar en México un rechazo mayoritario a ese espectáculo (ellos hablan de un sesenta por ciento), lo cual es seriamente aleccionador si tomamos en cuenta que el presidente de Mitovsky, Carlos Alasraky, mantiene fuertes vínculos de intereses con la televisora privada TV Azteca nefandamente taurina.
El pretendido argumento en el sentido de que “dejar de transmitir el programa Toros y Toreros sería una atentado a la libre expresión”, cae por su propio peso, ya que una minoría no debería imponer su criterio a una gran mayoría, y eso con mayor razón, si ese criterio reviste caracteres tan violentamente crispantes como lo son las corridas de toros en medio de una sociedad como la mexicana tan necesitada en estos momentos de valores éticos que abonen no en contra, sino a favor de una convivencia humana más armónica.
El antidemocratismo de la grosera imposición a los mexicanos del programa “Toros y Toreros” se agrava por el hecho de que su transmisión es ilegalmente grave, ya que la Ley Federal de Radio y Televisión mexicana es muy clara al establecer lo siguiente: (Si gustan, se pueden saltar la lectura de los artículos de la ley, porque aparte de la pesada aridez de la redacción jurídica, sé que su importancia únicamente está en ser útil el articulado como elemento de concienciación en una lucha agitativa concreta, y dado que estoy convencido que no habrá en México tribunal, de la instancia que sea, que resuelva a favor de la cancelación del indiciado programa, y que más bien, en determinado momento será la condena pública la que obligue a tomar esa decisión).
“ARTICULO 5o.- La radio y la televisión, tienen la función social de contribuir al ….. mejoramiento de las formas de convivencia humana. Al efecto, a través de sus transmisiones, procurarán:
II.- Evitar influencias nocivas o perturbadoras al desarrollo armónico de la niñez y la juventud;
ARTICULO 6o.- En relación con el artículo anterior, el Ejecutivo Federal por conducto de los ……… organismos públicos, promoverán la transmisión de programas de divulgación con fines de orientación social, cultural y cívica.
ARTICULO 63.- Quedan prohibidas todas las transmisiones …………. contrarias a las buenas costumbres, ya sea mediante expresiones maliciosas, palabras o imágenes procaces, frases y escenas de doble sentido, apología de la violencia (…)
ARTICULO 101.- Constituyen infracciones a la presente ley:
……….XIII.- La desobediencia a cualquiera de las prohibiciones que para la correcta programación prevee el artículo 63 de esta ley;”
El abuso y la arbitrariedad de Canal Once van todavía más allá si se toma en cuenta que siendo una televisora pública que se sostiene del erario público, es decir de lo que aportamos los mexicanos con el pago de nuestros impuestos, hace que nosotros seamos, finalmente, los que sostengamos económicamente la transmisión de “Toros y Toreros” que nos repugna y, como su presupuesto debería destinarlo a eventos realmente culturales, nos damos cuenta que también Once TV realiza un escandaloso e inmoral desvío de recursos al desviarse de la cultura para transitar por el pedestre sendero de la tauromaquia.
miércoles, 18 de mayo de 2011
LOS SABORES QUE SE PERDIERON

Se ha dicho que los recuerdos olfativos y gustativos son más poderosos que los de los restantes sentidos. ¿Cómo serán nuestros recuerdos en lo futuro si los alimentos que comemos ya no son sápidos, si en ese aspecto se nos deja huérfanos de remembranzas?, !a saber¡, a lo mejor, o más bien a lo peor, se nos destina a tener puros recuerdos ingratos, pero ah, ah, por fortuna, para no amargarse la vida con esas cuestiones, también en estos tiempos y, todo indica que para los que vienen, los pueblos, y por consiguiente las personas, seguiremos careciendo de memoria histórica (parece que la modernidad o la globalización, como gusten llamarla, tiene sus propios remedios).
Como tantas cosas buenas que se han perdido y de las que no puede uno remediar, sólo queda tapar ese hueco satisfactorio con otro cosa que nos resulte placentera, incluso con los propios alimentos preparados por uno mismo, con la idea y el trabajo necesario para que de alguna forma nos sepan sabrosos o, tener ubicados esos lugares, de los que prácticamente no queda alguno, y en los que se apreciaba no sólo ejercer el comercio de los alimentos, sino también y en consonancia, satisfacer al cliente (recordamos los ya desaparecidos “Casa Valencia” en el edificio del pasaje que va de Eje Lázaro Cárdenas, antes San Juan de Letrán, entre Ayuntamiento y Victoria, el Tupinamba en la calle de Bolívar, el vegetariano de Madero, este ultimo existe a hoy, pero muy demeritado, etc.).
La llegada, a principios de los setentas, de los restaurantes “Very Important People” de Gringonia, el país de los gringos, fue una de las causas, que si no la principal, de la debacle y posterior desaparición de esos lugares. Los cafés de chinos también fueron víctimas propiciatorias de ellos (ahora se recuperan bajo un entorno y en condiciones muy diferentes y, por cierto, muy lucrativas, por haber adoptado en lo fundamental el “orden” de las transnacionales de los “alimentos rápidos“), ¿recuerdan, por ejemplo, que la calle de articulo 1-2-3 en el Centro, por allá todavía a fines de los años sesenta era en forma importante la calle de los cafés de chinos, y que no decir de Izazaga donde daba gusto caminar que ya no meterse a unos de sus muchos cafés que a uno y otro lado de la calle había. Y, tema aparte, del que deseamos ocuparnos especialmente en otra ocasión, los cafés de chinos junto o enfrente de los cines de barrio o de “medio pelo” (clase media).
Se nos ha privado de muchos reconfortantes vigorizadores, han desparecido del mercado las manzanas de Zacatlán, las ciruelas mexicanas, el chabacano, el capulín (en fruta y en tamal), la manzana de California (dos variedades, grandes, una roja de carne dura, y una amarilla de carne blanda propia para los bebés), las peras de carne maciza, por dar sólo algunos ejemplos y, en su lugar, disculpen el pleonasmo, han puesto sucedáneos más aptos para la estética sin substancia, que para alimentarse.
Nuestras variedades de frutos y vegetales en el menos peor de los casos, han sido reducidas a unas cuantas contadas una sola vez con los dedos de las manos y, cómo no va ser eso, si tenemos presente, por ejemplo, que en la propia Roma Norteamericana, de alrededor 2000 variedades de manzanas repartidas en su territorio todavía hace 30 años, a la fecha quedan solamente quince.
¿Qué se pretende con esta igualación y uniformización de los gustos del paladar llevada hasta el delirio?, mejor no indagar, más positivo y sano, es recordar aquellas cosas que se nos hacen presentes a la par de placenteros recuerdos olfato-gustativos.
Y, como no todo son espinas en el erial, algo muy positivo: existe un refugio por lo que a comer acertadamente se refiere, y dentro de toda esa corriente presta al fraude o al abuso de la moda de lo orgánico, y se constituye por quienes guiados y/o imbuidos de un ideal un tanto militante o religioso de la defensa de la naturaleza o de los animales, manteniendo muy por encima los valores de lo espiritual-contemplativo sobre lo material-depredador, venden, como una forma de subsistencia para ellos y de mantenimiento de la difusión de sus ideario, su sabrosa comida, a quienes así nos lo parece, como nuestros amigos, que por amigables lo son, los Hare Krishna de la calle Gobernador Curiel cerca del metro Juanacatlán.
Saludos.
La fotografía es de Rodrigo Moya, se titula “Maíz tierno”, Puebla México, 1966
miércoles, 26 de enero de 2011

¿OMNIVOROS IRREMEDIABLEMENTE CARNIVOROS?.
Como especie humana provenimos más cercanamente de antepasados antropoides consumidores de carne y, como omnívoros, lo seguimos siendo, aunque ahora sólo y exclusivamente por circunstancias sociales que no por requerimientos evolutivos. Hallazgos recientes continúan confirmando con mayor precisión lo primero, pues ahora hasta se puede saber que tipo de alimentos o más bien, qué tipo de carne, consumían nuestros antepasados en equis región y, además, indirectamente, lo prueban los instrumentos y armas de caza de nuestros antepasados; fundamentalmente las del llamado período Acheulense representado significativamente por esa especie de hacha en forma de lagrima que debió haber servido, al igual que otros instrumentos, para picar y/o cortar carne. Tendremos presente que evolutivamente diversos parásitos larvarios nos son comunes tanto a los humanos como a cerdos y vacunos.
Y, ¿cuál fue el papel más significativo de la consumición de carne en la evolución del hombre?.
Pensemos en un medio sumamente hostil en el que se desenvolvían nuestros antepasados australopitecinos (grácil y robustus), homo erectus, homo habilis y homo sapiens, todos ellos antes de homo sapiens sapiens, que, con mucha discusión, por lo de “pensantes”, somos nosotros, sin recursos propios, como garras, pelo suficiente, agilidad suma, vista y olfato poderosos, para poder defenderse de los depredadores y también de las inclemencias naturales, dependiendo totalmente de lo que la naturaleza nos daba ya hecho, puntualicemos, en cuestión de alimentos vegetales, que recolectores de ellos y de frutos fuimos, muy precarios en nutrientes, pues lo contrario sólo se consiguió poco a poco y a través de miles de años por medio de la agricultura.
Así, la evolución nos llevó por un camino en que fuimos superando todas esas probatorias contingencias, pero ¿qué fue lo que finalmente nos hizo llegar a lo que hoy somos como especie pensante en el sentido de elaborar ideas y ponerlas en práctica fundamentalmente a través de la producción de herramientas para producir a su vez nuestros satisfactores?. Eso lo fue el cerebro, pues ese órgano y no otro es del que nos hemos servido y nos servimos para tal objeto. Pero ¿el cerebro cómo llegó a ser lo que hoy es puesto que su complejidad en la capacidad de elaborar ideas abstractas depende, comparándonos con otras especies, de su tamaño?, y resultando que, nuestra evolución estuvo acompañada de una mayor tamaño de nuestro cerebro, como lo prueban los restos fósiles, instrumentos, e, incluso comparativamente, nuestra mayor capacidad cerebral en relación con nuestros primos homínidos más cercanos: los Neanderthales.
Tanto esfuerzo debió haber requerido en grado sumo un grande consumo de energía y sobre todo, a través de la función de “pensar”, que apareció como elemento o fenómeno distintivo de nuestra especie para enfrentar la lucha por la supervivencia a la que, finalmente, nos sobrepusimos como los más aptos, tomando en cuenta muchas otras especies de primates casi homínidos que, por decirlo de alguna manera, “se quedaron en el camino” (se habla que se acaban de encontrar en Siberia restos de otro pariente nuestro, Homínido muy cercano a nosotros que no es Neanderthal, sino otra especie, también desaparecida).
¿Y, qué es lo que podía cubrir y satisfacer esa ingente necesidad de consumo de energía para irnos abriendo camino en el proceso evolutivo fundamentalmente por la función del pensar?. La respuesta no puede estar en los vegetales y los frutos, pues recordemos que ellos se encontraban para nuestros antepasados en un grado tal de “salvajismo” por su escasez de nutrientes que únicamente podían venir a constituir una especie de apoyo, importante, pero no determinante en el camino evolutivo (tener presente que hay quienes afirman que el crecimiento cerebral a que llegó nuestra especie se debió al consumo de almidones). Luego entonces, debió haber sido la carne y, fundamentalmente sus proteínas, lo que debió haber proporcionado la energía suficiente para estar alimentando ese horno maravilloso, el cerebro, que al mismo tiempo se estaba construyendo en una lucha incesante con los agresivamente inclementes elementos del entorno que dialécticamente también impulsaban su cambio y desarrollo.
Pero, se dirá que vistas así las cosas, no pudo ser tal porque entonces también los demás homínidos debieron haber apuntado hacia allá o que hipotéticamente lo mismo hacen los primates actuales, pero fundamentalmente los más cercanos al hombre, a lo que respondemos con lo que al respecto ya apuntó Darwin en el sentido de que la evolución no sigue un camino lineal o predestinado, o algo así. Así, en nuestros antepasados, precisamente, se presentaron las circunstancias irrepetibles que dieron lugar gradualmente unas veces, y otras en forma un tanto repentina, a una serie de cambios cualitativos muy significativos, pero, sobre todo, determinantes.
Bueno, y también a la par y en conjunción dialectal, junto y por el desarrollo del cerebro evolucionaron otros mecanismos de supervivencia que nos capacitaron aún más para prepararnos a enfrentarnos a los peligros, o para evitarlos mediante la evasión (glándulas de secreción interna más evolucionadas o mejor adaptadas, andar erguido, capacidad de opresión con el pulgar, desarrollo de los órganos del en aquel entonces incipiente habla, mejor adaptación de los órganos de la digestión, etc.). Luego, como feliz consecuencia, el mejoramiento cada día de las herramientas y, !el descubrimiento de la creación y utilización del fuego, sobre todo para cocinar y hacer más digerible la carne¡, y así, todos y esos otros elementos enriqueciéndose mutuamente por una especie de lucha interna incesante catapultaron y originaron, tal vez en un periodo de tiempo relativamente breve en comparación con el desarrollo general de nuestra especie desde sus orígenes, nuestra actual estructura cerebral.
Pero, y a todo eso, ¿entonces deberemos seguir consumiendo carne porque no hacerlo se opone a la evolución? La respuesta en la breve continuación y final de esta entrega.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Motivos de mi comunicación con ustedes.
Hola, les doy la bienvenida. Hoy me estreno con este "blog" (me repugna que no se haya inventado este sistema de comunicación originalmente en español para no tener que utilizar estos anglicismos). El título del mismo se explica con motivo de mi origen chilango y mi crianza en la antigua Ciudad Netzahualcóyotl (con dos "t") hoy Ciudad nezahualcóyotl (sin la primera t), y mi retorno al Detritus Federal. Básicamente serán memorias de algunas cosas, sólo las publicables en un blog, que me ha tocado ver a lo largo de mi vida en esos dos para mi tan entrañables lugares, a saber, el DF y Ciudad Neza, bueno, y también para hablar de algunas otras cositas que para mi revisten suma importancia como lo son el estado actual de la destrucción ecologica acelerada de nuestro planeta, el maltrato hacia los animales, la existencia de autoridades arbitrarias y por ende de arbitrariedades y, como se ponía al pie de los títulos de propiedad feudales, etc, etc, etc.
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